La comunidad del Liceo Juana Ross de Edwards celebró la Solemnidad de Santa Marta con una Eucaristía inspirada en el servicio, la acogida y la fe
En un ambiente de profunda alegría y gratitud, la comunidad educativa del Liceo Juana Ross de Edwards celebró el pasado 29 de julio la Solemnidad de Santa Marta, María y Lázaro, familia de Betania que inspiran el carisma de la Congregación de las Religiosas de Santa Marta. La Eucaristía reunió a estudiantes desde 4° Básico a 4° Medio, educadores, religiosas, Amigos de Betania, representantes del Centro General de Padres y Apoderados, directivas de cursos y diversos miembros de la comunidad educativa.
La celebración permitió dar gracias a Dios por el don de pertenecer a una comunidad que busca vivir cada día el espíritu de Betania, haciendo presente los valores de la fe, la acogida y el servicio que caracterizaron la vida de Santa Marta.
Desde el inicio de la celebración, los estudiantes fueron invitados a reconocer a Santa Marta como una mujer que acogió a Jesús en su hogar y que, con su amistad, enseñó a servir con alegría y generosidad. En este contexto, se recordó que el carisma de la institución nace precisamente de esa experiencia de encuentro con Cristo vivida en Betania.
En el rito penitencial distintos integrantes de la comunidad presentaron los elementos necesarios para elaborar el pan: harina, levadura y agua. Cada uno de estos signos estuvo acompañado por una reflexión sobre la necesidad de crecer en la acogida, la alegría y el servicio, recordando que la comunidad educativa es responsable de construir, entre todos, el «pan» de la fraternidad.
Durante la Liturgia de la Palabra se proclamaron las lecturas propias de la solemnidad que invitan a vivir la hospitalidad y el amor fraterno.
En la Oración de los Fieles se elevaron peticiones por la Iglesia, el Papa León XIV, las familias, la Congregación de las Religiosas de Santa Marta, los estudiantes, las vocaciones religiosas y todas las personas que han partido a la Casa del Padre, expresando el deseo de seguir construyendo una comunidad que testimonie el Evangelio con esperanza.
El ofertorio también estuvo marcados por signos. Estudiantes presentaron una Biblia, como signo del deseo de conocer cada día más a Jesús; un balón, una mochila y un instrumento musical, representando la vida cotidiana del colegio y el anhelo de que cada espacio sea una verdadera Betania donde reine la fraternidad; además de una imagen de Santa Marta, recordando que su ejemplo continúa inspirando la misión educativa del establecimiento. Finalmente, el pan y el vino simbolizaron la entrega de la vida de toda la comunidad al servicio del Señor.
La celebración concluyó con un renovado compromiso de estudiantes, educadores y familias de seguir haciendo vida el lema institucional, viviendo la fe con gestos concretos de acogida, servicio y amistad, al estilo de Santa Marta. Esto con regalos para la comunidad religiosas de Valparaíso. Agradeciendo el legado de fe, servicio y acogida que han marcado en el Puerto Principal.



























